Diciembre - El poder de la Imaginación y la Creatividad

En 1970, Suiza controlaba el 90% del mercado de relojería mundial. Un día un técnico de una de las mayores empresas del país mostró a sus jefes un nuevo modelo que acababa de ingeniar. Se trataba de un reloj electrónico de cuarzo. Observaron el prototipo y le dijeron: “Esto no es un reloj. No tiene resortes ni rubíes” y no dio ninguna importancia al descubrimiento. Pero los japoneses y los estadounidenses sí se la dieron. Y el mundo entero también.

El reloj de cuarzo se puso a la venta y en 1982 el 90% del mercado suizo se redujo al 15%. Perdieron el liderazgo y cincuentamil puestos de trabajo por la incorporación de nuevas tecnologías al mercado.  

A raíz de este caso y de tantos otros en las que son innumerables las ocasiones desperdiciadas por la falta de talento de los dirigentes deberíamos preguntarnos cómo determinadas empresas que han sido ejemplo de innovación y creatividad durante largos años han desaparecido en medio de sus escándalos económicos, cómo determinadas fórmulas empresariales valoradas como “muy innovadoras” han desafiado la ética más básica del negocio y han corrompido el mercado con prácticas abusivas, como se ha permitido que la mecánica financiera suplante la estrategia de desarrollo de talento de los mejores profesionales, cómo ideas que han abierto horizontes de bienestar y calidad de vida han terminado en el cubo de la basura de los desperdicios asumiendo costes insoportables ….

La inteligencia empresarial siempre ha exigido y lo exige también ahora un liderazgo que impulse la innovación estabilizadora. Deberá conocer con la mayor profundidad posible el modo en que los recursos se transforman hasta convertirse en la mercancía útil. Deberá asumir riesgos y resolver creativa y eficazmente los problemas generados por las nuevas realidades encontradas en el proceso de búsqueda de mercados “acogedores”.

Sólo conociendo detalladamente los problemas que se producen en el ámbito externo de la empresa será posible articular las soluciones adecuadas para reducir las ineficiencias provocadas por la información asimétrica, la distinta orientación al riesgo de estrategas, ejecutivos y financieros y la obsesión impulsiva por un enriquecimiento a corto que domina el espacio visual.

La innovación es la creatividad aplicada a la generación de nuevos productos o servicios.  El retorno es mutuo, podemos decir que el escultor genera una idea que intenta plasmar en el mármol que talla y a su vez que la propia piedra ayuda al artista a definir y acabar su obra. El artista debe escuchar “la voz” de la piedra y la piedra debe tener la suficiente calidad como para dejarse tallar.

En el ámbito empresarial ocurre lo mismo. Los líderes y estrategas debemos comprender que mientras sólo poseamos ideas, por interesantes que parezcan, éstas son sólo una parte del negocio. El líder es un artista que debe desarrollar su talento en y desde la realidad de su mercado, voz que deberá escuchar atentamente y con la que podrá diseñar y ofrecer un producto rentable que ruede en el campo del negocio.

En la creación, acción que se despliega desde la capacidad creativa, convergen el poder y la inteligencia. Si la inteligencia empresarial no tiene capacidad asociada o proyecto que le alimente será una inteligencia vacía, inútil, decadente, sin alma. El ejercicio de la inteligencia política exige pensar y hacer, dar forma a las iniciativas generadas por clientes e impulsar con la fuerza de la imaginación, la sociedad.

 

Equipo de Tasfor Proyecta.